Adiós Papi

Domingo 7 de Agosto, 2016 – Columbus, Indiana

Hace un poco más de un mes, el sábado 2 de julio, recibí la noticia que mi Papá había muerto. He tenido la intención de escribir, pero no he podido. Hoy a pesar que ya es noche decidí escribir y no sé a dónde me van a llevar mis palabras. En mi corazón hay amor, tristeza, confusión, y muchos otros sentimientos. Me sería más fácil escribir los eventos que llevaron a su muerte, o los eventos transcurridos en mi vida después de la noticia; pero no sería fiel a mi corazón si escribo de los eventos sin escribir mis sentimientos.

Esta entrada va dirigida a mi papá y pondré únicamente una imagen que encontré entre las cosas de mi papá.

papi polochic

Papito,

Sé que estas palabras no te llegarán de la misma forma que antes nos comunicábamos. Sé que no leerás estas palabras en Facebook o por carta, pero tengo plena confianza que las vas a leer.

Encontré esta foto entre tus cosas y puedo trasladarme a ese viaje que hicimos al Polochic hace muchos años. Me hizo recordar ese viaje, las experiencias que tuvimos, las comidas y las personas. Gracias por ayudarme a ver de una manera diferente el mundo. Quiero aprovechar este espacio para darte gracias.

Gracias por enseñarme a buscar conocimiento. Tu ejemplo de aprender bajo las peores circunstancias te ayudó a crear oportunidades para nosotros. Tu ejemplo de lectura me ayudó a amar los libros, siempre estabas leyendo algo y por eso yo también. Siempre me dio pena que pensaras que era tan buen estudiante, pero siempre traté de serlo para merecer tus elogios. Gracias por ayudarme a tener todo la educación formal y por apoyarme.

Gracias por amar a Dios. Me recuerdo ver tus escrituras y admirarme de todo lo que tenían escrito. Me impresionaba la cantidad de notas y referencias. Gracias por tu ejemplo de fe y las cosas que aprendí de ti. Gracias por tus consejos cuando yo era misionero y por tu ejemplo. Pensar que siempre estuviste dispuesto a servir, dando fielmente tu clase todos los domingos. Siempre admire eso de ti.

Gracias por ser tan bondadoso. Siempre fuiste muy bondadoso conmigo, pero pensé que porque yo era tu hijo. Pero luego de recibir tantos mensajes y comentarios de otras personas de las cosas que tú hacías, me di cuenta de lo bondadoso que fuiste con todos. Me impresionó la cantidad de zapatos que compraste para otras personas, me imagino porque supiste lo que fue no tener zapatos. Admiro tu poder para conectarte con jóvenes que necesitaban ayuda en estudios o trabajo; me imagino porque te costó tan estudiar. Tus enfermedades y dolor no empañaron tu bondad; y te preocupaste de otros menos afortunados.

Las lágrimas no me dejan seguir, pero te voy a hacer caso de seguir escribiendo.

Con amor,

Artu

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