Gran Cañón del Colorado

Jueves 5 de enero, 2017 – Columbus, Indiana

Ya estamos en casa, casi 4,000 millas recorridas (6,400 Km) en 11 días.  Dormimos en 5 diferentes hoteles, vimos una alta de 24°C y mínima de -13°C, el carro estuvo por casi 70 horas, visitamos 7 estados, subimos a más de 2000m, caminado incontables pasos y visto la grandeza de Dios. Salimos de Gilbert el 2 de enero rumbo al Gran Cañón del Colorado, un lugar realmente impresionante. Me siento como Moisés cuando dijo “ahora sé que el hombre no es nada, cosa que yo nunca me había imaginado.” (Moisés 1:10)

Jessica y mi Mamá nos acompañaron a ver el Gran Cañón, no era el plan original y tuvimos que reconfigurar el carro.  Al principio estaba muy preocupado que no nos cupiera todo, pero con un poco de organización logramos que todos cupiera.  Fue alegre poder llevar a Jess y a mi Mamá; Niki y Andrew estuvieron muy contentos y las aprovecharon al máximo. Cuando llegamos nos dimos cuenta que tan frio estaba el clima.  Primero fuimos al centro de visitantes y trazamos el curso que íbamos a tomar.

Llegamos a la primera vista y Andrew empezó a llorar.  No sabíamos que le pasaba, pero daba unos gritos escandalosos. Le hicimos frente, pero el niño no dejaba de llorar, así que Debs se regresó al carro para ver que le pasaba. No más entraron al carro Andrew dejó de llorar. Resulta que no quería estar en el frio, el resto del recorrido nos fuimos turnando quien se quedaba en el carro.

En cada mirador permitía entender diferentes características del cañón. Aprendimos que el cañón tiene entre 5-6 millones de edad, aunque algunos piensan que podría tener aún más. El cañón expone formaciones rocas que datan de más de 2 mil millones de años en la parte más profunda. El cañón es un testamente del poder que tiene la constancia, el rio Colorado cortando la roca por millones de años.

Seguimos el recorrido hacia el oeste hasta que llegamos al Descanso del Ermitaño, una estructura de piedra construida en una de las laderas del cañón en el año 1914.  Es el descanso en la parte oeste del cañón, tiene una tienda y también venden bebidas calientes. Aquí si bajamos todos y nos calentamos frente a una gran chimenea.

Esa noche dormimos en Flagstaff y en la mañana llevé a mi Mamá y Jess a la parada del bus. Seguimos nuestro recorrido de regreso tratando de no pasar por una gran tormenta de nieve. Nos dimos un susto al ver a un carro que se salió de la carretera, pero no pasó a más. Dormimos en Amarillo, Texas y luego en las afueras de Saint Louis, Missouri. Llegamos a la casa contentos y cansados; que rico es estar de nuevos en nuestra casita.

 

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