New York 2017 – Algo diferente

Jueves 28 de diciembre, 2017 – Central Falls, Rhode Island

Son escasas las ocasiones en las que viajamos sólo Debs y yo, aún más escasas las que dormimos lejos de los niños. Los últimos 2 días han sido increíbles, hemos caminado tanto, compartido tanto, reído tanto, en fin reconectados completamente. Definitivamente encuentro tan emocionante planear nuestros viajes y luego tan gratificante ejecutar nuestros planes. Esta fue nuestra tercera vez en New York y teníamos ganas de hacer algo diferente. Queríamos que nuestras comidas fueran deliberadas, visitar restaurantes específicos. No queríamos visitar muchos lugares turísticos, más bien ver otros aspectos de la ciudad. Por último queríamos pasar la noche en o cerca de la ciudad.

Nuestro viaje empezó a las 6am del miércoles 27, salimos de la casa de mi suegra con el clima a 17°F (-8°C) rumbo a New Heaven, Connecticut a hora y media en carro. Dejamos el carro en New Heaven y tomamos el tren rumbo a la terminal Grand Central, un viaje de dos horas. Salimos de Grand Central y el frío era tan penetrante que sentíamos que nos arrancaban la cara. Las diez cuadras que caminamos en Madison Ave para llegar al Museo de Arte Moderno íbamos escogiendo entre congelarnos la cara y admirar las vitrinas.

Museo de Arte Moderno

El Museo de Arte Moderno (MoMA por sus siglas en inglés) fundado en 1929 por la familia Rockefeller, es uno de los primeros museos dedicados al arte moderno. Desde que entramos me sentí como Alicia en el país de la maravillas viendo objetos y pinturas extrañas, tratando de poner estructura a imágenes sin estructura. Seguimos el consejo de un sitio web y empezamos en el quinto nivel y fuimos bajando. El quinto nivel tiene la mayoría de las pinturas más famosas del museo por artistas como Pablo Picasso, Vincent van Gogh, Paul Cézanne, Henri Matisse, y Frida Kahlo entre otros.

Tenía planeado estar dos horas en el museo, pero nos tomó tiempo entrar y entregar nuestros boletos porque llevábamos una gran cantidad de ropa de invierno. La cola para dejar mochilas y abrigos era larguísima; definitivamente fuimos sabios en llevar bolsas sencillas y dejarnos los abrigos. Tuvimos que apurarnos un poco y nos hubiera gustado pasar un poco más de tiempo contemplando algunas de la pinturas. La pintura más importante en el MoMA es  “La noche estrellada”, la obra maestra del pintor postimpresionista Vincent van Gogh que data de 1889, 13 meses antes de su muerte. Van Gogh pintó el cuadro a memoria en el sanatorio de Saint-Rémy-de-Provence donde él se admitió después de mutilarse la oreja. Al ver la pintura, con sus detalles nublados me hizo recordar cuando uno maneja en una noche lluviosa y la vista está cansada, cada faro de los carros se ve con un halo. Me imagino a van Gogh mostrando un paisaje nublado tras ojos cansados.

La segunda pintura que me impresionó fue la pintura “Mis abuelos, mis padres, y yo” creado en 1936 por la pintora mexicana Frida Kahlo. El cuadro muestra un sencillo árbol genealógico de 3 generaciones: abuelos, padres, y Frida. Me impresionó el árbol genealógico sobre puesto a un paisaje mexicano, con una casa amplia con gran patio central. Al ver el cuadro me hizo pensar en mi propia procedencia, mis padres y abuelos, país de origen, la casa y colonia donde crecí. Cada uno somos una colección de imágenes, retratos y mapas sobrepuestos hasta crear nuestro presente.

Otras obras

Ivan Ramen

Suficientemente marinados en arte nos despedimos del MoMA y nos fuimos a almorzar. Debora tenía ganas de probar ramen del Chef Ivan Orkin que habíamos visto en la tele. Su restaurante, Ivan Ramen, en el Este de Manhattan está en un local angostísimo y ese día la espera era casi dos horas. Gracias a Debora y su previsión sólo esperamos 5 minutos para que nos llamaran a nuestra reservación. De entrada pedimos bollos de cerdo al vapor (Nikuman), nunca los habíamos probado y estaban increíbles. De plato principal Debs pidió Pollo Paitan, un caldo de pollo, con trocitos de pollo, Shio Kombu (alga marina marinada en salsa de soya y luego deshidratada), 1 huevo tibio y una yema cruda de huevo sobre fideos de centeno. El mesero nos explicó que tenía que mesclar bien la yema en el caldo hirviendo para espesar el caldo, la textura y el sabor eran deliciosos; un sabor intenso que satisfacía completamente el paladar. Yo pedí el Mazemen de triple cerdo y triple ajo: un tradicional caldo tonkotsu (caldo de cerdo cocido a fuego lento por diez horas), panceta asada y guisada sobre fideos de trigo integral. Mazemen es un ramen con poco caldo, se presenta y luego todos los ingredientes se mezclan. Toda la comida estaba deliciosa y quedamos satisfechos. Pensamos cuando planeamos ir al restaurante que el ramen iba a ser algo ligero, pero resultó que nos llenó completamente sin caer pesado.

Blue Man Group

Alimentados y saciados tomamos el metro al teatro Astor para ver al Grupo De Los Hombres Azules (Blue Man Group). Me llamó la atención que el teatro no era muy grande e iluminado con unas cuantas luces neón. A pesar que sabía algo de la presentación, lo que experimenté fue algo muy diferente a lo que esperaba. La presentación es un una expresión de arte para todos los sentidos. Los Hombres Azules no emiten ningún sonido, se valen de expresiones faciales para mostrar emociones. En todo momento luces, colores y sonidos son los medios de expresión para los Hombres Azules.  Parte de la presentación es hacer que la audiencia se sienta incomoda, sin saber qué va a suceder. Me encantó sentirme desconectado de todas las influencias externas y estar completamente conectado a algo tan diferente. Definitivamente una presentación única, emocionante e iluminante.

Washington Square

Recargados de luz, color y sonidos nos aventuramos fuera del teatro para recibir el gélido aire del atardecer. Caminamos un par de cuadras para visitar el histórico parque de Washington Square, donde está el Arco de Washington Square, “un arco del triunfo de mármol construido en 1892… Conmemora el centenario de la toma de posesión de George Washington como Presidente de los Estados Unidos en 1789”. El arco mide 23 metros de altura y representa los tiempos de guerra y paz de la independencia de Estados Unidos con un George Washington en su atuendo de batalla y otro como presidente. Frente al arco me recordó a la película de “Soy Leyenda” protagonizada por Will Smith, y de la serie “Person of Interest”. No es de los parques más grandes, pero tiene mucha personalidad y uno que no habíamos visitados antes.  Me dio gusto poder ver la famosa Universidad de New York (NYU) que tiene su campus en los edificios alrededor del parque Washington Square. Lastimosamente el frío no permitió que pudiéramos contemplar mucho del parque y después de un par de fotos seguimos la marcha hacia Times Square.

Times Square

Fuera del frio bajamos al metro para ir a Times Square y de repente estábamos perdidos, sabíamos dónde estábamos y a donde queríamos llegar, incluso sabíamos la dirección pero allí en la estación del metro no estábamos seguros qué plataforma era la correcta. Dimos un par de vueltas y por fin le preguntamos a un empleado y muy amablemente nos dijo cuál era la correcta. No me gusta sentirme perdido y de suerte el sentimiento fue únicamente por unos pocos minutos. Nos bajamos en la estación de Times Square e inmediatamente sentimos las luces, imágenes y sonidos de esta icónica plaza. Creo que es imposible visitar New York y no visitar Times Square. Encontramos una tienda con todo tipo de adornos navideños y le agregamos un globo de New York a nuestra colección. Visitamos también M&M World, una tienda dedicada a la botonetas de M&M, pero creo que es la última vez que la visitamos en New York porque siempre está muy llena.  Les comparamos unos dulcitos a los niños y nos fuimos a buscar algo de comer.

Saliendo de M&M World vimos la valla gigante de “Ilumina al Mundo”, la campaña navideña de la Iglesia. Allí, en medio del barullo estaba un estandarte de esperanza para el mundo. Me dio tanta alegría ver la valla de “Ilumina al Mundo”, me hizo recordar la misión sagrada de nuestro Salvador y que su invitación está siempre extendida que dice “Ven sígueme”. Inspirados fuimos a cenar a un pequeño restaurante, tenía muy buenas recomendaciones pero no se veía muy bonito por afuera. Nos sentamos y nos dimos cuenta cuan cansados realmente estábamos. Ordenamos unas sopitas y luego Debs una hamburguesa y yo un pan con carne asada. Le di un par de mordidas a mi pan y no podía creer lo delicioso que estaba, la carne perfectamente cocida con hongos, cebolla caramelizada y una salsa que complementaba perfectamente la carne. No creo que haya sido el hambre, ese pan estaba delicioso. Debs también le gustó mucho su comida y nos satisfizo completamente.

New Heaven

Estómago lleno, corazón contento, pero con las orejas heladas decidimos hacer el viaje de regreso al carro. Bajamos al metro y tomamos el tren directo a la terminal Grand Central, transbordamos al tren a New Heaven para viajar 2 horas al norte. Ya en New Heaven encontramos el carro y a una corta distancia estaba nuestro hotel. Sentimos un gran alivio de no tener que manejar a Rhode Island esa noche. La mañana siguiente dormimos hasta que nos levantó el hambre. Ya había buscado algunos lugares locales para ir a comer y el que más me llamó la atención fue “Lena’s Cafe and Confections” que tenía excelentes recomendaciones. La comida estaba deliciosa, el tema era del sur de Estados Unidos. Debs pidió grits (polenta) con camarones, tocino, chorizo, cebolla y tomates. Yo pedí unos huevos con chorizo casero. Ambos platos estaba deliciosos, el ambiente muy tranquilo y el servicio cordial. Decidimos manejar por New Heaven y ver la universidad de Yale, no me imaginé lo imponentes que son los edificios de Yale; me sentí trasportado a otra era. Los edificios góticos de Yale son impresionantes, dignos de una universidad que tiene más de 300, fundada en 1701. Entre todos los edificios interesantes, el que nos llamó más la atención fue un edificio pequeño con la inscripción “Instituto de religión, la Iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días”.

Deja un comentario