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Ciudad Juárez

El último adiós

19 de octubre, 1998 – Ciudad Juárez, Chihuahua

Hoy fue casi el último día que estoy en Ciudad Juárez. Tuve que arreglar algunos asuntos de dinero. Fui al centro y compre unos pantalones de cholo y unos shorts.

Pero lo que realmente me dolió fue decirles adiós a la Hermana Guerrero y Chris. Fue como si me quitaran un pedazo del corazón. Y sé que a ellas también les dolió. Me escribieron una pequeña nota muy bonita. Me llamaron su hijo y hermano. Creo que es el título que más me gusta. Espero algún día regresar y darles un gran abrazo. Les escribí una cartita para agradecerles por la nota y para mostrarles lo mucho que las aprecio.

Hijos, si yo nunca vuelvo lleven a la Hermana Guerrero en sus mentes. Les amo a ustedes mucho y no puedo esperar verlos y decirles “hijos”.

Con amor,

Arturo A. Mijangos

El último domingo en Juárez

18 de octubre, 1998 – Ciudad Juárez, Chihuahua

No fue tan difícil como pensaba. Pensé que iban a venir más personas a la iglesia. Me tocó discursar y hable del pueblo de Israel. Me gustaría decirles hijos que lean la historia del pueblo de Israel y siempre sigan el ejemplo de Josué. Realmente fue un hombre extraordinario.

Esta tarde también comimos con el obispo. Al terminar la esposa me regalo de recuerdo un pato de peluche. En la noche me despedí de Tomasa, se puso bien triste.

Con amor

Arturo A. Mijangos

Mi cambio

17 de octubre, 1998 – Ciudad Juárez, Chihuahua

Hoy me avisaron de mi cambio, estaba en la casa de Aracely. Cuando me dijeron sentí un nudo en la garganta. Voy a ir a Parral como Líder de Zona. Es un llamamiento muy grande pero sé que voy a poder desempeñarlo. Tengo que buscar la ayuda del Señor y Él no me desamparará.

Tomasa se puso triste cuando supo que me iba. Pero después que me avisaron del cambio le avise a la Hermana Guerreo y a Chris, las dos se pusieron a llorar. Es por eso que las quiero tanto.

Este cambio hijos el realmente algo muy grande para mí y para mi familia. Ya había perdido las esperanzas de ser líder de zona, pero sucedió. Hijos no busquen la gloria del mundo, sino su propia perfección.

Con amor,

Arturo A. Mijangos

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16 de octubre, 1998 – Ciudad Juárez, Chihuahua

No sé qué escribir hoy. Fue viernes e hicimos casi lo mismo de siempre. No puedo dejar de pensar si voy a tener un cambio o no. Mañana me dicen. Me gusta mucho este lugar, pero sé que necesita a alguien más.

Volvimos a ver a Alfredo y se siente muy bien. Nos dijo que lo visitáramos más seguido y que quería continuar con las charlas.

Les amo mucho,

Arturo A. Mijangos

Hermanos Pace

15 de octubre, 1998 – Ciudad Juárez, Chihuahua

No les contaré mucho de los Hermanos Pace, puesto que no los conozco muy bien, pero les contaré dos cosas importantes:

Primero les diré que el mundo es muy pequeño. Estos hermanos conocieron a mi Papá en Guatemala. Ahora me conocieron a mí y me contaron cosas buenas de mi Papá. Hagan cosas buenas y verán lo pequeño que es el mundo.

Segundo es que me toco traducir la plática que dio el Hermano Pace. Fue una plática un poco extensa, en la cual se hablaba de la salud de los misioneros. Fue una experiencia bien emociónate, sólo porque nunca lo había hecho. Sentí muy fuertemente el espíritu, como que me animara a seguir. Fue algo único y hermoso. Ojala que tenga otra vez la oportunidad de traducir.

Cuídense.

Con amor,

Arturo A. Mijangos

En caso de emergencia

14 de octubre, 1998 – Ciudad Juárez, Chihuahua

¿Qué se hace en caso de una emergencia? ¿Estamos realmente preparados? Yo creo que muchas veces no lo estamos. Pasan tantas cosas, tantas calamidades y desastres. Es por tal razón que debemos estar lo mejor preparados que podamos.

Hoy ayudamos a restaurar la casa de una familia que se les quemó su casa. Perdieron todo lo que tenían, no quedo nada. Me puse a pensar en lo triste que debe ser esa situación. Espero que eso nunca me suceda. Pero si me sucede voy a estar más preparado.

Me he decido a tener un extinguidor de fuegos. También debo tener un maletín de emergencias con las cosas más importantes que tenga que sacar. Parte de estar preparados también es tener ahorros en el banco y un seguro de vida. La otra casa que quiero hacer es tener una despensa de comida. No quiero que sea muy grande al principio, pero eventualmente si quiero que sea muy grande.

Ojala que ustedes mis hijos vean el cumplimiento de estos anhelos.

Con amor,

Arturo A. Mijangos

Vistiendo un difunto

13 de octubre, 1998 – Ciudad Juárez, Chihuahua

Hoy tuve una experiencia que nunca antes había experimentado. Hoy vestí a una persona fallecida. La vestimos con toda la ropa del templo. Fue una experiencia bien suave, cuando partimos de esta vida es duro pero a la vez glorioso.

Al ver al hermano con toda su ropa del templo no pude más que pensar en la tranquilidad que sentía. Estaba sellado a su familia, había recibido sus investiduras, y el sacerdocio; no podía sentir nada más que tranquilidad.

Deseo que el día que muera pueda descansar con la misma tranquilidad. Que pueda nada más esperar una gloriosa resurrección. Buscaré estar bien con Dios, guardando sus mandamientos. Me casaré y recibiré una corona de gloria de Nuestro Padre Celestial.

Les amo hijos, no les conozco pero buscaré hacerlo. Cuídense.

Con amor,

Arturo A. Mijangos

El amor de un padre

12 de octubre, 1998 – Ciudad Juárez, Chihuahua

Hoy aprendí algo grandioso, que no hay nada más grande que el amor del padre a los hijos. Descubrí que el amor del padre hacia los hijos se debe ser recordado día, a día. No es lo mismo que el amor de la madre, con el cual los hijos siempre pueden contar. El amor del padre, debe ser renovado constantemente. Es algo como el amor de Nuestro Padre Celestial, si Él no nos lo recordara constantemente lo olvidaríamos.

Deben recordar que cuando el padre llega al hogar debe hacer que esos momentos que está con su familia valgan la pena. No basta con llegar, no basta con estar allí, como hacen las madres. Debe ir más allá, debe buscar mostrar amor. ¿Cómo? Con actos de servicio, pláticas sinceras, y muestras de interés y amor sincero.

No hagan pensar a sus hijos que el trabajo es más importante que ellos. Explíquenles que van a trabajar por ellos, pero que cuando no trabajan que están allí con ellos.

Recuerden todo esto.

Con amor,

Arturo A. Mijangos

Hermana Martinez

11 de octubre, 1998 – Ciudad Juárez, Chihuahua

Ya tenía mucho tiempo que no pensaba en la Hermana Martinez. Fuimos a la casa de la Hermana Guerrero y me dijo que la Hermana Martinez le había hablado. La Hermana Martinez, Elda, es bien suave. Es una persona muy alegre e inspira mucha confianza. Yo la conocí en Chihuahua y desde que la vi me llamó la atención.

Poco después de que se fue le envié una carta. Le contaba de aquí del barrio, ya que ella estuvo aquí un tiempo. Esa hermana me enseñó a siempre estar feliz. Creo que estar siempre feliz es algo muy bueno. Toda la gente nota cuando alguien está feliz, y es contagioso.

Estar siempre feliz y animado es algo que quiero hacer por el resto de la vida. Ojalá que lo pueda hacer. Hijos míos, sean felices, sigan el ejemplo de la Hermana Martinez y gocen estos años aquí en la tierra.

Con amor,

Arturo A. Mijangos

El poder del ayuno

10 de octubre, 1998 – Ciudad Juárez, Chihuahua

Hoy también amaneció enfermo mi compa. Salimos a servir como siempre pero después de la comida ya no pudo más. Regresamos a la casa y mi compa se durmió. Yo empecé a meditar y recordé que mañana es domino de ayuno. Decidí empezar el ayuno en ese momento. Mientras pedía que santificara el tiempo como ayuno pedí por la salud de mi compañero. No pensé cómo iba a mejorarse, pero como a la hora que oré mi compañero se levantó y no estaba enfermo.

Yo sé que el ayuno es verdadero. No hay nada más poderoso que un sacrificio hecho con el corazón. Hijos míos busquen al Señor con ayuno y oración. Sirvan y paguen las ofrendas. Recuerden que el don más grande es obedecer.

Con amor,

Arturo A. Mijangos